Primer viaje a las Pitiusas. Tras salir de Benalmádena sufrimos una primera noche de perros en la que vomité hasta mi primera papilla. Olas, rociones, pantocazos y todo esto en la oscuridad de la noche. El resto de la tripulación se hizo cargo de la situación mientras yo me agarraba al cubo para vomitar. Al amanecer, Paco metió el barco en la bahía de Almería y conseguí digerir unas natillas. Pasamos el día y la segunda noche fondeados al resguardo del Cabo de Gata. El tercer día bordeamos el cabo y continuamos día y noche hasta llegar a La Sabina, el puerto de Formentera a la 1 de la madrugada de la cuarta noche de navegación. El resto de los 16 días de viaje aquel mes de julio fueron fantásticos. Siempre agradeceré a Paco su ayuda y los conocimientos náuticos que me hizo aprender.
La despedida al zarpar de Benalmádena


Saliendo del Puerto Deportivo de Benalmádena

Durante la dura navegación…
A las 11 de la noche el mar estaba tan plácido que se veían reflejadas las estrellas en su superficie. Dos horas después se desató el vendaval.

Al resguardo del Cabo de Gata



El Cabo de Gata



En navegación rumbo a Formentera


La primera noche que pasamos fondeados en las islas fue en Port Roig, en la costa Sur de Ibiza

Los Freís (paso entre Ibiza y Formentera)


El mítico Blue Bar, en la playa del Migjorn, en Formentera


Faro de Berbería, el más meridional de las islas Baleares



El Dos Lunas en Cala Saona











Espalmador e Illetes




Puerto de Ibiza




Ya en la travesía de regreso, las Islas Hormigas

El Cabo de Palos

La Azohía, un excelente fondeadero donde pasamos una noche descansando. En el futuro lo volveríamos a visitar en nuevas navegaciones

La Cala de San Pedro, ya en la costa almeriense. Otro magnífico fondeadero donde pasamos una noche mágica

