Desde el año 1900, han fallecido por causa de terremotos más de 2 millones de personas en todo el mundo. Pues bien, según las estadísticas, el 35 % de esas muertes fueron por causa de seísmos ocurridos un mes de diciembre. ¿Estamos ante una mera casualidad o existe una misteriosa “predilección sísmica” por un determinado mes del año, por una concreta época del año? Y si así fuera, ¿a qué causas obedecería?
Este artículo pretende responder a estas cuestiones…

 

La ira del dios Sol

Por José Rafael Gómez
joserafael.gomez@hotmail.com

En la oscura noche de los tiempos, las primeras culturas humanas identificaban a ciertos fenómenos naturales con manifestaciones de ira de sus dioses. El culto al Sol se extendió por civilizaciones que poblaron todo el planeta. En las culturas de las praderas norteamericanas o en el antiguo Egipto, en las civilizaciones precolombinas o en  el Sintoísmo japonés, en la India o en la Grecia antiguas… en todos estos casos y en algunos más, el Sol era adorado como deidad y a él se ofrecían  sacrificios para aplacar su cólera.

Pues bien, quizás esa sabiduría ancestral no estuviera del todo equivocada…

El 26 de diciembre de 2004, en un punto del fondo oceánico situado frente a las costas de la isla indonesia de Sumatra, se produjo un fortísimo seísmo, un maremoto de grado 9.1 en la escala de Richter, generador de un tsunami que arrasó las costas de medio sudeste asiático, causando más de 280.000 muertes. Sus efectos fueron sufridos en lugares tan alejados del epicentro como las islas Maldivas, Sri Lanka, India, Bangla Desh, Tailandia, Malasia, y Myanmar (antigua Birmania). Incluso resultó afectada la costa oriental de África, convirtiéndose en uno de los cinco peores temblores de tierra conocidos desde 1900. Las imágenes del avance de la devastadora ola adentrándose en tierra firme, destruyendo todo a su paso, dieron la vuelta al mundo, tiñendo de tragedia y dolor las navidades de aquel año.

Entonces, a mi memoria acudió el recuerdo de otras imágenes, tomadas en el sudoeste de Irán, donde exactamente el mismo día, el 26 de diciembre, pero un año antes, en 2003, otro seísmo de 6,6 grados de magnitud, acabó con la vida de más de 26.000 personas. La coincidencia en el día del mes me resultó curiosa y me impulsó a consultar algunas estadísticas sobre seísmos. Así pude constatar que, también otro fatídico 26 de diciembre del año 1939, en la ciudad turca de Erzincan, se producía otra fuerte sacudida que ocasionaba más de 30.000 víctimas mortales. Se estima que desde 1900 han fallecido a causa de terremotos más de 2 millones de personas en todo el mundo, pues bien, casi el 17 % de esas muertes tuvieron lugar como consecuencia de seísmos producidos un 26 de diciembre. Más aún, si se amplía la estadística, se observa que, desde 1900, diciembre es el mes en el que se han producido más muertes por terremotos, llegando a  tener más del 35 % del total. Pero, siendo estos datos curiosos, se necesita un análisis más profundo para saber si, además, son significativos. ¿Existe una cierta “predilección sísmica” por un determinado mes? ¿Por una época del año en concreto? Y si así fuera, ¿a qué causa obedecería?

Poco a poco, en mi surgió la intuición de que, al igual que ocurre con las masas de agua oceánicas, que se ven sensiblemente afectadas por la fuerza de gravedad procedente de la Luna y el Sol, produciendo las mareas, otros procesos naturales de nuestro planeta podrían verse también influidos por dichas fuerzas.

La Tierra, en su movimiento de traslación alrededor del Sol, no describe una circunferencia perfecta, si no que su órbita presenta una forma ligeramente elíptica. Esto supone que en cierta época del año, nuestro planeta se encuentra más cerca del Sol que en otra, por lo que la fuerza de atracción gravitatoria de la estrella hacia la Tierra sería en ese período mayor. Ese punto de la órbita en el que nuestro planeta se haya 5 millones de Km. más cerca del Sol que en el punto orbital más alejado, recibe el nombre de “perihelio” y la Tierra suele llegar a él en torno al día 4 de enero de cada año. Pues bien, por razones que más adelante explicaré, en esa época del año debería notarse un cierto incremento de actividad sísmica. Y en ese sentido comencé mi investigación.

Era muy importante que, para realizar este estudio, escogiese una fuente fiable de información sísmica. Después de constatar que existen multitud de listados de seísmos no todos elaborados con rigor, decidí basar la investigación recogida en este artículo en datos del United Estates Geological Surveir, (Encuesta Geológica de Estados Unidos) en adelante USGS, organismo de reconocido prestigio y seriedad que recoge con rigor una ingente cantidad de información sobre seísmos acaecidos en todo el planeta.

 Es evidente que los terremotos que más rápidamente llaman nuestra atención son aquellos que producen un elevado número de víctimas mortales, por ello mi primera búsqueda de comparativa se dirigió en este sentido. Según datos del USGS, hay recogidos por la historia informes de 22 terremotos que causaron más de 50.000 muertes cada uno de ellos; pues bien, la distribución de éstos, según el mes del año en el que se produjo, es la siguiente:

2 tuvieron lugar un mes de enero
1 un mes de febrero
1 un mes de marzo
3 en un mes de mayo
1 un mes de junio
1 un mes de julio
1 un mes de agosto
2 un mes de septiembre
2 un mes de octubre
3 un mes de noviembre
5 un mes de diciembre

(Ver cuadro adjunto num. 2)

Como vemos, el mes de diciembre tiene una clara prevalencia con un 22,7 % del total. Así mismo, si se considerasen juntos los cuatro meses más próximos al perihelio orbital, esto es, noviembre, diciembre, enero y febrero se observa que acumulan el 50 % del total, la mitad de todos los seísmos que han producido más de 50.000 víctimas mortales en la historia.

Pero, aunque llamativos, estos datos no son suficientes para extraer conclusiones. La cantidad de víctimas mortales que puede causar un terremoto es muy variable y depende mucho del lugar donde éste se produce. El terremoto de 6,9 grados de magnitud en la escala Richter acaecido en Kobe, Japón, el 16 de enero de 1995 ocasionó 5.500 muertes, sin embargo un terremoto de magnitud menor como el ocurrido en Irán el 26 de diciembre de 2003, de 6,6 grados, produjo 26.200 víctimas mortales. La cantidad de muertes que produce un seísmo cambia en función de factores como la densidad de población del lugar donde se origina, el grado de preparación antisísmica de las construcciones, la mayor o menor capacidad de respuesta del país ante la catástrofe…Por lo tanto, para saber en qué medida existe una  tendencia a producirse más  seísmos en los meses cercanos al perihelio, debemos basar también nuestra comparativa en un dato menos variable que el número de víctimas ocasionadas. Debemos comparar el grado de magnitud que los sismólogos adjudican a cada seísmo.

En los listados del USGS para seísmos mundiales históricos, aparecen compilados desde 1556, un total de 469 sismos de los que se recoge la información de la fecha y la magnitud de los mismos (1). Pues bien, en los meses entorno al perihelio orbital, esto es, noviembre, diciembre, enero y febrero, se produjeron 171 temblores de tierra de cualquier magnitud. Esto supone un porcentaje del 36,4 %, más de 3 puntos por encima de la proporción que sería normal para ese número de meses (el 33,3 %). Pero, a medida que vamos acotando la comparativa a seísmos de mayor intensidad, los datos son cada vez más significativos. Así, para seísmos de magnitud igual o superior a 6 grados, de un total de 334, los acaecidos en esos meses suman 136, lo que supone el 40,7 %, 7,4 puntos por encima de la media. Para seísmos de magnitud igual o superior a 7 grados, los ocurridos en los meses considerados suponen un 37,6 %  del total, 4,3 puntos por encima de la media. Pero es en los seísmos de mayor magnitud donde se produce una clara  prevalencia de estos meses respecto al resto del año, de tal modo que para seísmos de magnitud igual o superior a 8 grados, el porcentaje sube al 46,5 %, más de 13 puntos por encima de la media; y para los de magnitud igual o superior a 9 grados, los ocurridos en esos meses suponen el 60 % del total ¡casi 27 puntos por encima de la media!

En otros listados más amplios del USGS, donde se recopilan datos de un número de seísmos considerablemente mayor, se aprecia que siempre se producen más temblores de tierra en la mitad del año que abarca desde el equinoccio de otoño (22 de septiembre) al equinoccio de primavera (20 de marzo) y que esta diferencia es también más significativa conforme se precisa la comparativa a meses cercanos al perihelio y a seísmos de mayor magnitud.

A la vista de estos datos puede inferirse que existe una tendencia a que ocurran más seísmos en los meses cercanos al perihelio orbital y que esta tendencia aumenta en seísmos de mayor magnitud. Ahora bien, ¿a que puede deberse esta  mayor “predilección sísmica” por estos meses, por esta época del año?

 Para responder a esta pregunta debemos hablar un poco de los mecanismos que desencadenan a los seísmos. En la actualidad los terremotos son clasificados en tres tipos: los producidos por la actividad tectónica de la Tierra, los que ocurren debido a erupciones volcánicas y los artificiales, causados por la actividad del hombre. De ellos, son los de origen tectónico los más frecuentes y devastadores.
La corteza de nuestro planeta se haya dividida en placas tectónicas. Estas placas tienen movimientos independientes entre sí. En las zonas donde las placas se tocan (llamadas fallas) se producen rozamientos que terminan desencadenando terremotos. Pero estos rozamientos tectónicos no producen seísmos de forma inmediata. Las tensiones que se producen van acumulándose poco a poco hasta que llegan a un punto en el que se liberan con violencia. Existe un ejemplo clarificador para entender mejor este proceso. Si se ata una cinta elástica a una tablita situada sobre una mesa y sobre esta tablita se colocan varios libros, al tirar con una fuerza uniforme de la cinta elástica, ésta no arrastrará la tablita de forma inmediata si no que irá estirándose poco a poco hasta que la fuerza acumulada sea suficiente para mover la tabla bajo el peso de los libros. La manera en que se produce un terremoto es similar. Pues bien, si cuando la cinta elástica se haya estirada pero aún no acumula fuerza para mover la tabla se retirase algún libro de encima, entonces podría desencadenarse el movimiento bruscamente. Esto es lo que, en cierto modo, podría ocurrir en el periodo orbital en el que la Tierra se haya más próxima al Sol. El aumento de la gravedad de la estrella, aún siendo muy ligero, ayudaría a que las tensiones acumuladas entre las placas tectónicas se liberen, facilitando el proceso desencadenante del terremoto, produciendo que exista mayor probabilidad de ocurrir seísmos en esa época del año y de que estos sean de mayor intensidad. Curiosamente, de los meses considerados, noviembre, diciembre, enero y febrero, es éste último el que menos estadística de seísmos acumula. Esto podría deberse a que las tensiones entre las placas tectónicas tienden a liberarse a medida que esta fuerza gravitatoria va en aumento y al final del periodo van quedando menos tensiones por librar.

Así mismo, queda por ver cómo actúa la Luna en todo este proceso. Podría averiguarse la posición de nuestro satélite en el momento de suceder los seísmos y ver si guarda alguna relación. Es una investigación que pospongo para más adelante.

Finalmente, a efectos de predicción, los científicos estudian las posibilidades de que un terremoto tenga lugar a lo largo de una falla en función de otros seísmos de menor intensidad ocurridos con anterioridad, llamados sacudidas precursoras. Este es el caso del terremoto de Haicheng, ocurrido en China en 1975. Entonces, los sismólogos chinos predijeron el temblor de magnitud 7,3 y lograron evacuar a 90.000 residentes, sólo dos días antes de que destruyera el 90% de los edificios de la ciudad. En otras ocasiones, las predicciones de los científicos no fueron tenidas en cuenta, como en el caso del terremoto de Izmit, en Turquía, ocurrido el 17 de agosto de 1999. La predicción de que un fuerte terremoto podría producirse en el área de la ciudad fue hecha un año antes pero no fue tomada en cuenta por las autoridades turcas. El desastre les cogió desprevenidos y murieron  más de 20.000 personas.

Otras pistas potenciales son la inclinación o el abultamiento de las superficies de tierra y los cambios en el campo magnético terrestre, en los niveles de agua de los pozos e incluso en el comportamiento de los animales. También se está estudiando un método basado en la medida del cambio de las tensiones sobre la corteza terrestre. Incluso existen programas informáticos que desarrollan modelos de predicción para determinadas zonas geográficas. Recientemente se ha dado a conocer un novedoso estudio sobre el aumento de fitoplancton en zonas del mar antes de que se produzca un seísmo que se localice en sus fondos.

A pesar de todos estos esfuerzos, aún estamos lejos de poder predecir con exactitud el momento y el lugar donde se producirán la mayoría de los terremotos. Apenas estamos vislumbrando la existencia de poderosas fuerzas de la Naturaleza que se combinan para originar fenómenos que fueron totalmente inexplicables para los antiguos, en un mundo, en unas épocas, donde la escasez de conocimientos científicos hacía proliferar a la intuición.

 

 

(1)- El dato de la magnitud para los seísmos producidos en fechas anteriores al desarrollo de sismógrafos de precisión y de la propia escala de Richter, es un dato aproximado, calculado por los sismólogos en función de informes históricos sobre la magnitud de los daños causados por el seísmo, junto a otras consideraciones.

 

CUADRO ADJUNTO NUM. 1

La sensación que se experimenta cuando se vive un seísmo es absolutamente inquietante. Apreciándose mejor en los pisos altos de los edificios, cuando comienza el movimiento de vaivén, te preguntas si la estructura del edificio aguantará, si pronto se acabará o irá subiendo de intensidad y si esos serán los últimos momentos de tu vida. Sientes impotencia, desprotección y miedo. Pero en la inmensa mayoría de los casos, antes de que te des cuenta, el movimiento ha cesado. Si estás en un lugar alejado de una ciudad, notas  que los pájaros, que se habían callado durante el temblor, vuelven a piar. En algunos casos, en lugares alejados de ruidos, se aprecia que el terremoto viene acompañado de un sonido, una especie de rumor producido por la tierra en movimiento, por las construcciones que tiemblan…

 

CUADRO ADJUNTO NUM. 2

Terremotos históricos que han causado más de 50.000 víctimas mortales


ENE

23 enero 1556 China
Magnitud: se le supone alrededor de 8
830.000 muertos

11 enero 1693
Sicilia, Italia
Magnitud: Desconocida
60.000 muertos

 

 

 

FEB

4 febrero 1783
Calabria, Italia
Magnitud:Desconocida
50.000 muertos

 

 

 

 

MAR

23 marzo 893
Ardabil, Irán
Magnitud:
desconocida
150.000 muertos estimados

 

 

 

 

ABR

 

 

 

 

 

MAY

22 mayo 1927
Tsinghai, China
Magnitud:7.9
200.000 muertos

30 mayo 1935
Quetta, Pakistán
Magnitud:7.5
de 30.000 a 60.000 muertos

31 mayo 1970
Perú
Magnitud:7,9
66.000 muertos

 

 

JUN

20 junio 1990
Oeste de Irán
Magnitud:7.7
Entre 40.000 y 50.000 muertos

 

 

 

 

JUL

27 julio 1976
Tangshan, China
Magnitud:7.5
255.000 muertos

 

 

 

 

AGO

9 agosto 1138
Aleppo, Siria
Magnitud: Desconocida
230.000 muertos estimados

 

 

 

 

SEP

Septiembre 1290
Chihli, China
Magnitud: Desconocida
100.000 muertos estimados

1 septiembre 1923
Kanto, Japón
Magnitud:7.9
143.000 muertos. Gran incendio de Tokyo

 

 

 

OCT

10 octubre 1948
Turkmenistan, Ashgabat, URSS
Magnitud:7.3
110.000 muertos

8 octubre 2005
Pakistán
Magnitud:7.6
80.361 muertos

 

 

 

NOV

Noviembre 1667
Shemakha, Cáucaso
Magnitud: Desconocida
80.000 muertos estimados

18 noviembre 1727
Tabriz, Irán
Magnitud: Desconocida
77.000 muertos estimados

1 noviembre 1755
Lisboa, Portugal
Magnitud:8.7
70.000 muertos.
Produjo un gran tsunami

 

 

DIC

22 diciembre 856
Damghan, Irán
Magnitud: Desconocida
20.000 muertos estimados

28 diciembre 1908
Messina, Italia
Magnitud: 7.2
Entre 70.000 y 100.000 muertos estimados, causados por el terremoto y el tsunami

16 diciembre 1920
Gansu, China
Magnitud: 7.8

200.000 muertos

25 diciembre 1932
Gansu, China
Magnitud: 7.6
70.000 muertos

26 diciembre 2004
Sumatra
Magnitud: 9.0
283.106 muertos, casi todos producidos por el tsunami

 

CUADRO ADJUNTO NUM. 3

ESTADÍSTICA DE TERREMOTOS:
NÚMERO MEDIO DE TERREMOTOS EN TODO EL MUNDO

Magnitud

Número medio anual

> 8.0

             1

7.0 - 7.9

           17

6.0 - 6.9

         134

5.0 - 5.9

      1 319

4.0 - 4.9

    13 000

3.0 - 3.9

  130 000

2.0 - 2.9

1 300 000

 

 

CUADRO ADJUNTO NUM. 4

Algunos datos

El punto más alejado del Sol  de la órbita de traslación terrestre recibe el nombre de “afelio” y la Tierra llega a él a principios del mes de julio de cada año.

La longitud aproximada de la órbita de la Tierra alrededor del Sol es de 938.900.000 Km. y nuestro planeta viaja a lo largo de ella a una velocidad media de unos 106.000 Km. /h., alcanzando la máxima velocidad de traslación al llegar al perihelio y la mínima en el afelio, según la segunda ley de Kepler.

La luz solar que cae sobre la Tierra en enero (en el perihelio) es alrededor de un 7% más intensa que en la recibida en julio (en el afelio) sin embargo, el clima de la Tierra no se ve significativamente afectado por ello. El mayor condicionamiento para el clima es la inclinación de 23º 27’ que presenta el eje de rotación terrestre respecto del plano de su orbita alrededor del Sol.
Dependiendo de la posición orbital de la Tierra, el hemisferio norte o el hemisferio sur estarán más orientados hacia el Sol y, por tanto, recibirán más directamente la radiación solar. Esto origina las estaciones.

 

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