Zona submarina conocida como

"Los Cráteres de la Luna"

Artículo, video y reportaje fotográfico

 

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Laja Bermeja en Benalmádena, ¿el Yonaguni español?

Texto, video y fotos por José Rafael Gómez
joserafael.gomez@gmail.com

En una zona de los fondos marinos próximos a la localidad malagueña de Benalmádena existen unos misteriosos agujeros excavados en la roca viva del fondo cuyo aspecto y características han hecho pensar a muchos que los han visto que se trata de excavaciones hechas por el hombre.

La zona, situada en la formación rocosa denominada Laja Bermeja, es conocida por los pescadores submarinos y los buzos locales como “zona de las bañeras” o “los cráteres de la Luna” y alberga un número indeterminado de horadamientos pues aún no se han contabilizado. Personalmente he buceado en numerosas ocasiones en este lugar y puedo asegurar que su número supera holgadamente las varias decenas. La mayor parte de estos agujeros tienen un diámetro en torno a los 90 cm. con un fondo de alrededor de un metro y se encuentran situados entre los -7 y los -12 metros de profundidad, aunque también se han visto algunos a -18 metros.

En 2003 pude realizar una primera filmación que fue mostrada a Gonzalo Pineda, arqueólogo municipal de Benalmádena quien expresó su opinión de que, a falta de un estudio más pormenorizado, daban la impresión de ser estructuras hechas por el hombre. Más recientemente en la primavera de 2009 un grupo de arqueólogos pertenecientes al CAS (Centro de Arqueología Subacuática de Andalucía),  efectuaron una inmersión en el lugar y extrajeron algunas muestras que, a día de hoy, continúan analizándose. Recabada la opinión del CAS sobre este asunto, manifestaron su creencia en que, por el momento y a falta de otras pruebas, esas formaciones son de origen geológico, siendo la erosión la responsable de la curiosa perfección de los círculos excavados.

Por otra parte, un grupo de buceadores locales encontraron durante una inmersión uno de esos agujeros tapados con una lasca de piedra de pizarra que presentaba el aspecto de haber sido cortada y puesta allí ex profeso. También afirman haber visto en algún caso una especie de canalillo excavado en la roca que unía un agujero o pozo con otro. Así mismo otro buzo me comentaba como en una ocasión se topó con lo que a él le pareció una serie de peldaños o escalones tallados en la piedra del fondo. El problema es que la claridad del agua de esta zona es escasa y son pocos los días en que nos encontramos con una visibilidad mayor de 4 ó 5 metros. Esto, unido a la extensión del lugar donde se encuentran las formaciones, hace que aún existan partes que puedan estar inexploradas. Pero no se trata sólo de los agujeros. Esta misma zona presenta una curiosa configuración que  bien pudiera asemejarse a las toscas calles de una pequeña y muy rustica aldea de la que el agua marina y el paso del tiempo ha eliminado toda construcción de madera que pudiera haber existido, quedando apenas las bastas paredes excavadas en la piedra que las excrecencias de la vida marina y la erosión han deformado.

Ya se trate de excavaciones artificiales o formaciones geológicas naturales aprovechadas por el hombre, el problema es que hay que remontarse a la época en la que esa parte del fondo marino se encontraba por encima del nivel del mar y esto es hace más de 11.600 años, cuando la última glaciación aún no había terminado y la arqueología ortodoxa no otorga la capacidad de vivir en asentamientos estables a las poblaciones humanas de ese tiempo, que debían ser cazadoras-recolectoras por no haberse descubierto aún la agricultura. Sin embargo, como argumenté en su día en un artículo publicado en Enigmas nº 129, cabe la posibilidad de que, debido a las especiales condiciones que por entonces existían en el Estrecho de Gibraltar, se hubiera producido la proliferación de una cultura basada en la pesca del atún, que supondría una poderosa fuente de alimentación y que habría impulsado a las poblaciones humanas situadas en el mismo estrecho y en su área de influencia. Estas poblaciones se asentarían en lugares próximos a las orillas del mar de aquel tiempo, situadas bastantes metros más abajo de lo que están en la actualidad, por lo que sus vestigios se encontrarían hoy ocultos bajo los sedimentos marinos a decenas de metros de profundidad.

Sea así o nos encontremos simplemente ante formaciones naturales producidas por la erosión, lo que es indudable es el misterioso encanto que tiene bucear en este lugar de la costa andaluza.

 

CUADRO ADJUNTO 1

El Estrecho de Gibraltar del año 10.000 antes de Cristo

12.000 años antes del presente, el nivel del mar se encontraba alrededor de 100 m. más bajo que en la actualidad y llevaba muchos miles de años por debajo de esa cota. Si aplicamos estos datos al Estrecho de Gibraltar, nos aparece un paso más largo y aún más angosto si cabe, con algunas islas en medio y una gran extensión de terreno continental que hoy están bajo el mar. Aquellas aguas debieron ser extraordinariamente ricas en especies marinas, especialmente en atunes, pues el Estrecho constituye un paso obligado hacia el Mediterráneo, lugar de desove natural para esa especie. Hoy día lo sigue siendo, exportándose parte de las capturas de atunes a Japón. Es fácil suponer que cualquier pueblo asentado en la zona, tanto en las islas como en las partes continentales del Estrecho, dejase de necesitar dedicarse al nomadeo como medio de obtención de alimentos y que, a poco que dominase métodos de conservación del pescado, podría obtener ingentes cantidades de excedentes con los que prosperar.

 

CUADRO ADJUNTO 2

Para bucear en la zona lo mejor es hacerlo con el Club de Buceo Los Delfines situados en el puerto deportivo de Benalmádena. Hoy por hoy es el único que te lleva a bucear a ese lugar.

 

 

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